Suite Italiana: Un viaje a Venecia, Trieste y Sicilia – Javier Reverte

Ya tenía ganas de leer un nuevo viaje de Javier Reverte y más si como es el caso es un viaje por Italia. En «Suite Italiana: Un viaje a Venecia, Trieste y Sicilia (Plaza & Janes 2020)» Javier deambula por tres de los lugares que no sé porqué razón, más me han fascinado desde siempre. Será por lecturas anteriores, no sé pero es cierto que sobre todo Trieste y Sicilia son lugares sobre los que me gusta leer y a los que me encantaría ir.

El libro como siempre ocurre en la obra del autor, viene plagado de literatura, en esta ocasión seguiremos los pasos de James Joyce, Rilke, Thomas Mann o Giuseppe Tomasi di Lampedusa
y es que Italia ha sido y es un imán para los grandes escritores.

Venecia, la belleza y la muerte

El viaje se inicia en Bolonia a desde donde el autor viaja rumbo a Venecia, la Serenísima República, en tren. No le parecería bien a Thomas Mann que afirmaba que a Venecia hay que llegar en barco. Aunque Venecia es un lugar del que se ha escrito tanto y sobre el que no se puede añadir mucho más, el autor se la juega con unas buenas páginas en las que recorre los canales, plazas y calles de la ciudad. En esta ocasión seguirá los pasos de Thomas Mann y su alter ego el Gustav Von Aschenbag protagonista de «La muerte en Venecia».

Mientras recorre los escenarios de la novela, también tendrá tiempo de contarnos la historia de la ciudad, una historia la verdad fascinante que ya conocía de otras lecturas como el magistral «Venecia» de Jan Morris obra que lógicamente también es muy citada por el autor. Conocemos las andanzas de algunos de sus ilustres habitantes como Lord Byron, Giacomo Casanova o el poeta «picante» Zorzi Baffo y acompañamos al autor en un furtivo paseo por la playa del mismísimo Hotel des Bains donde se desarrolla gran parte de la obra de Mann.

Trieste la triste

Nuevo tren y llegada a Trieste una llegada no tan accidentada como la de James Joyce que llegó a la ciudad en 1904 con la idea de ganarse la vida dando clases de inglés. Trieste es una ciudad melancólica, y esa melancolía la siente el autor ya en los primeros paseos por las calles y plazas de la ciudad, tal vez a ello contribuye recordar que allí mordió el polvo el mítico Diablo Burton.

James Joyce
James Joyce

Si en «Canta Irlanda» Javier seguía los pasos de Leopold Bloom por Dublín, ahora recorre la ciudad tras los pasos triestinos de su autor. Y es que Joyce vivió en Trieste varios años y allí empezó a escribir su «Ulises». Un verdadero personaje Joyce (Zois en triestino) mujeriego y borrachín, experto en dar sablazos a sus amigos y en timar a sus caseros, llegó a vivir en nueve casas distintas en la ciudad.

Si estás en Trieste es casi visita obligada el cercano Castillo de Duino, desde donde partió el archiduque Francisco Fernando a Sarajevo donde fue asesinado junto a su esposa el 28 de junio de 1914. Un lugar visitado por multitud de escritores pero de entre todos destaca el poeta Ranier Maria Rilke quién empezó allí a escribir su obra «Elegías de Duino». Se da el caso de que el autor checo no se llevaba nada bien con Thomas Mann.

Desde Trieste y tras un breve paso por Roma y Nápoles, Javier sigue camino hasta Sicilia, uno de los lugares vaya usted a saber porqué más me gustan.

Sicilia,tierra de sol y bandidos

Finalmente, después de pasar unos días en Reggio donde visita el Museo de la Magna Grecia, Javier arriba a Sicilia en recorrido similar al que hizo Guy de Maupassant en 1855.

El primer destino siciliano no podía ser otro que Mesina, una ciudad arrasada en varias ocasiones por terremotos, tsunamis, guerras o la peste. Una ciudad acostumbrada a resurgir de sus cenizas. Goethe pasó por allí en 1787, cuatro años después de un gran terremoto que arrasó (por enésima vez) la ciudad. La verdad es que no le gusta mucho el ambiente de saudade de Mesina al autor, pero creo que se compensa con la posibilidad de ir a ver las míticas Escila y Caribdis. Una excursión que claro no se iba a perder un amante homérico como Reverte, aunque los monstruos ya no son tan fieros como antes.

Un breve viaje en uno de esos trenes que ya no se ven en el continente llevó al autor a Siracusa, la ciudad de Arquímedes. Unas páginas dedicadas a la historia de la Magna Grecia y a las Guerras del Peloponeso que enfrentaron en suelo siciliano a Esparta y Atenas. Por allí también pasaron los aliados durante la Segunda Guerra Mundial cuando desembarcaron al sur de la isla en 1943 en su camino hacia la Europa continental, y es que la tierra siciliana siempre ha sido muy sufrida para las guerras.

Después de un breve paso por Agrigento donde la lluvia respetó la visita del autor al Valle de los templos pero no le permitió disfrutar bien de la ciudad, se dirigió al norte con destino Corleone.

En Corleone nos recordará las historias de la mafia siciliana y es que de allí salieron varios de los más sanguinarios capos de la Cosa Nostra como Bernardo Provenzano o Totó Riina, que por cierto tiene flores frescas en su tumba. Hay un museo en la ciudad que intenta restituir la memoria de todas las víctimas de la mafia y rendir homenaje a los jueces Falcone y Borselino que dieron su vida para acabar con el poder de la mafia, o por lo menos reducirlo mucho y es que las cosas afortunadamente han cambiado bastante en los últimos años en Sicilia.

De camino a Palermo hará una parada en Montelepre, el pueblo de Salvatore Giuliano un bandolero siciliano que aunque su figura estaba algo idealizada como una especie de Robin Hood, no era más que un delincuente. Formó una especie de grupo armado que quería la independencia de Sicilia que no tuvo mucho éxito. En Europa siempre hemos andado a vueltas con los nacionalismos, uno de nuestros males endémicos.

Sicilia es tierra de escritores como Sciascia, Leopardi, Pirandello, Camilleri o Lampedusa. Es precisamente Giussepe Tomasi di Lampedusa el escritor con el que el autor pasará sus últimos días en la isla, siguiendo los pasos del autor y de su obra «El gatopardo».

En Palermo se aloja en el mismo sitio donde se ubicaba el palacio de Lapedusa que fue destruido durante la Segunda Guerra Mundial y desde allí recorrerá una ciudad plagada de sorpresas en cada calle y en cada esquina. «Todo está en Palermo. Y sin Palermo no se explica Sicilia». En esta parte del libro el autor nos hace un verdadero ensayo literario sobre «El gatopardo» para él quizás la gran novela del siglo XX.

No se podía ir de Palermo sin visitar la Villa Palagonia en la cercana Bagheria. La llamada villa de los monstruos que ya conocía por Alejandro Luque y su visita a la misma siguiendo los pasos de otro gran escritor, Jorge Luis Borges.

Es Trinacria una isla fascinante que sin duda merece un viaje como el de Javier Reverte, pausado y con un montón de libros bajo el brazo entre los que no podrá faltar «El gatopardo».

Suite Italiana: Un viaje a Venecia, Trieste y SiciliaSuite Italiana: Un viaje a Venecia, Trieste y Sicilia – Javier Reverte
Plaza & Janés
Año 2020 – 384 páginas
ISBN-10: 8401022460
ISBN-13: 978-8401022463

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