Después de leer Planeta Océano y 500 años de frío, uno ya sabe a lo que viene cuando abre un libro de Javier Peláez. En ambos casos hay algo que se repite: historias reales que parecen ficción, personajes obsesivos y esa sensación constante de que el mundo, hace no tanto, todavía estaba por descubrir.
En En busca del último continente, editado por Crítica, vuelve a ese territorio incómodo entre la ciencia y la aventura, pero esta vez con una expedición concreta como hilo conductor, la Expedición Ártica Canadiense de 1913 liderada por Vilhjalmur Stefansson.
Os dejo como siempre más información.
En 1913 un navío zarpó de Alaska para cartografiar y descubrir el último de los continentes. En aquel barco viajarían científicos de todo tipo. Era la mayor expedición científica al Ártico que jamás se había concebido. Esta insólita búsqueda del último continente terminará convertida en una verdadera odisea tan terrible como olvidada. El viaje del navío Karluk representa la última de las expediciones a la vieja usanza. Partieron, como en siglos anteriores, lejos de cualquier atisbo de civilización con la que poder comunicarse y de la que poder recibir ayuda.
En busca del último continente recupera esta historia olvidada con el pulso de una novela de aventuras y la precisión de un reportaje histórico. A través de diarios, cartas y documentos originales, el autor reconstruye el retrato de un tiempo en que la ciencia y el heroísmo caminaban juntos, cuando aún quedaban territorios por descubrir y hombres dispuestos a perderlo todo por alcanzarlos.
Lo acabo de leer y puedo decir con rotundidad que es de las mejores lecturas del año. Además, la narrativa te hace tener la necesidad de seguir leyendo. Ineresantísimo.