Anna Parker Dixwell, pintora estadounidense, recorrió tierras españolas a finales del siglo XIX junto a un grupo de amigas también artistas. Sus impresiones quedaron recogidas en un diario que nos ofrece Siruela con edición y traducción de Cristina Morales Segura y Cristina Doménech Romero.
Siempre me resulta interesante conocer las impresiones que han tenido los viajeros que han pasado por nuestro país y en este caso, además desde la perspectiva de este grupo de viajeras estadounidenses encabezado por Anna Parker Dixwell.
El resultado es un interesante retrato de la España de finales del siglo XIX visto a través de unos ojos poco habituales: los de un grupo de mujeres estadounidenses que viajaron, crearon y reflexionaron sobre el mundo que las rodeaba cuando hacerlo no era lo más común. Una novedad muy atractiva para quienes disfrutan con los libros de viajes y las miradas diferentes sobre nuestro pasado. Aquí va más información:
Con una mirada aguda, sensible y sorprendentemente moderna, la artista Anna Parker Dixwell refleja en esta obra las impresiones que ella y sus amigas desarrollaron en su viaje por la España del siglo XIX. Mujeres creadoras, valientes y transgresoras que viajaron solas y desafiaron los prejuicios de su tiempo, compartiendo proyectos vitales y profesionales, así como reflexiones sobre el arte, los museos o los monumentos visitados.
El diario, que fue rescatado de un desván por las académicas Cristina Morales Segura y Cristina Doménech Romero, es un valioso documento del encuentro transatlántico entre dos culturas, y ofrece, además de anécdotas del recorrido y encuentros con la intelectualidad de la época, lúcidos comentarios sobre la sociedad española, al tiempo que desmonta muchos de los tópicos habituales en la mirada extranjera sobre nuestro país.
Anna Parker Dixwell (Boston, 1847-París, 1885) recibió instrucción artística y expuso sus obras junto a la conocida pintora Elizabeth Boott. Vivió entre Boston y Nueva York, hasta que en 1880 emprendió su Grand Tour europeo acompañada de sus amigas. Sus últimos años los pasó en Francia, integrada en el París artístico de la época, donde pintó e impartió clases en la Academia Julian.