Descubrí a Antonio Penadés hace ya muchos años, con su primer libro, Tras las huellas de Heródoto, cuando andaba siguiendo los pasos de Heródoto de Halicarnaso en un viaje que devoré en pocos días. Años después llegó Viaje a la Grecia clásica: Del monte Athos a las Termópilas, con idéntico resultado.
Ahora llega Acrópolis, el cierre de esta trilogía de viajes por Grecia. Esta vez el recorrido nos lleva desde Tesalónica hasta Atenas, acompañado por su hija adolescente y por la figura del viajero irlandés Edward Dodwell. Y aquí hay algo que me resulta especialmente cercano: yo también tengo una hija adolescente, así que tengo cierta curiosidad por descubrir cómo ha sido para Antonio compartir con ella este viaje por Grecia.
Os dejo como siempre más información.
Después de Tras las huellas de Heródoto y Viaje a la Grecia clásica, Antonio Penadés cierra el recorrido de sus viajes por Asia Menor y Grecia, poniendo así punto final a una trilogía que puede leerse en cualquier orden. Si en las dos obras anteriores viajaba de la mano de Heródoto, en esta ocasión se suma a la travesía su hija adolescente y la figura del viajero irlandés Edward Dodwell.
A comienzos del siglo XIX, Dodwell emprendió uno de los primeros viajes del Grand Tour por Italia y Grecia. En Roma conoció al arquitecto y dibujante Simone Pomardi y, juntos, recorrieron la geografía griega durante tres años. El suyo es un testimonio único de un país paupérrimo, sin identidad política y aún bajo el dominio del Imperio otomano, pero también hospitalario, agreste y lleno de sorpresas.
A lo largo de estas páginas bellas, coloristas y amenas, el autor alterna su propio viaje junto a su hija con las voces de Heródoto y Dodwell. El recorrido nos conduce a los escenarios de tres de las batallas decisivas de las Guerras Médicas: la playa de Maratón, la isla de Salamina y la llanura de Platea.
Todos confluyen finalmente en Atenas, donde la Acrópolis adquiere el protagonismo y donde Jerjes arrasó sus templos. Siglos después, Dodwell fue testigo directo del expolio perpetrado por lord Elgin allí. Su denuncia de esta barbarie permite al autor reflexionar sobre ese saqueo cultural y sobre la necesidad de que el Museo Británico restituya a Grecia los mármoles robados.
Un libro cargado de historia y filosofía, de paisajes y enseñanzas, de sensaciones y emoción, que nos ayuda a comprender mejor el mundo y el origen de nuestra civilización.

