500 años de frío. La gran aventura del Ártico – Javier Pelaez

Nada más recibir, hojear y oler «500 años de frío. La gran aventura del Ártico» de Javier Peláez ya sabía que me lo iba a pasar realmente bien leyéndolo. Y es que, los libros de viajes a los polos son una de mis debilidades en cuanto a literatura de viajes. El subtítulo del libro es perfecto porque si alguien piensa en aventuras, las expediciones al Ártico son un pozo sin fondo.

El libro repasa los distintos viajes y expediciones que han llevado a aventureros y exploradores a adentrarse en el Gran Norte unas veces en busca de alguno de los complicados pasos del Noroeste o del Nordeste, otras para buscar a alguna expedición perdida o finalmente para tratar de conquistar una de las últimas fronteras que quedaba para el ser humano y que poca gente sabe que se conquistó bien entrado el siglo XX, el Polo Norte.

Los mares del Norte siempre han fascinado al ser humano, así el libro repasa los primeros exploradores que se atrevieron a navegar por aquellos mares, como el griego Piteas quien en el siglo IV antes de Cristo ya llegó a la mítica isla de Thule , los balleneros vascos que conocían y navegaban perfectamente por aquellos fríos mares en busca de ballenas o la fundación de la Compañía de Moscovia, la primera compañía fundada con el fin de conseguir una ruta comercial hacia oriente.

Los vikingos fueron los primeros que se adentraron profundamente en los mares árticos llegando hasta Islandia, Groenlandia e incluso a Norte América. Curiosa la historia de Hrafna-Flóki Vilgerðarson o Floki de los cuervos o la del dichoso mapa de los hermanos Zeno que a tantos navegantes confundió.

Mapa Hermanos Zeno
Mapa Hermanos Zeno

Es cierto que algunas de las historias que narra Javier en el libro ya las conocía, fruto de otras lecturas viajeras que me han llevado por esos fríos mares. Sin embargo, me ha encantado volver a recordar las expediciones de Barents en busca del paso del Nordeste, las inexistentes Crokers Hills que hicieron dar la vuelta a John Ross, la carrera por el paso del Noroeste que tantas expediciones puso al límite como las expediciones de John Franklin que finalmente tuvo un trágico final en el frío Ártico o los enfrentamientos que mantuvieron Peary y Cook por ver quién había llegado primero al Polo Norte, aunque ninguno lo hizo realmente.

Pero también me ha descubierto otras fascinantes historias que no conocía como la del HMS Resolute que tras ser abandonado por su tripulación en 1854, estuvo a la deriva casi dos años hasta ser encontrado por el ballenero estadounidense George Henry o las de otros exploradores como Elisha Kane o Francis Hall que realmente son increíbles.

Encuentro entre Nansen y Jackson en Cabo Flora

«El Polo al fin» como escribió Peary se conquistó hasta en tres ocasiones pero ya bien entrado el siglo XX. La primera en 1926 por aire en el viaje en dirigible de Nobile, Amundsen y compañía, la segunda protagonizada por el ruso Kuznetsov y sus compañeros de la expedición Server-2,  quienes en 1948 tras un viaje en avión, pudieron aterrizar y pisar por primera vez el Polo, y finalmente ya en 1969 la British Trans-Arctic Expedition capitaneada por Wally Herbert, fue la primera en realmente conquistar el Polo a pie y sin ayuda de medios motorizados, hace sólo 50 años.

Como me suele pasar siempre, de la lectura de un libro me surge la inquietud por leer otros, ahora tengo entre ceja y ceja la lectura de alguno de los libros de los grandes exploradores noruegos Roald Amundsen y Fridtjof Nansen,  sin duda dos de los mejores exploradores polares que ha dado la humanidad.

Siete500 años de frío. La gran aventura del Ártico – Javier Pelaez
Editorial Crítica
Año 2019 – 320 páginas
ISBN-10: 8491991387
ISBN-13: 978-8491991380

 

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