Erebus. Historia de un barco – Michael Palin

Hay libros que antes de empezar a leerlos, antes incluso de abrirlos, ya sabes que te van a encantar. Es el caso de «Erebus. Historia de un barco» de Michael Palin. No sé la razón, pero desde que vi en la portada las caras de Franklin y Ross y la proa del Erebus entre los hielos del ártico, sabía que iba a ser una de mis lecturas del año.

Y no me equivocaba ni un ápice. Y es que el autor, además de ser un gran actor capaz de hacernos reír por ejemplo con la mítica escena de Pijus Magnificus de la Vida de Brian, también tiene muchos kilómetros sobre la espalda ya que ha hecho para la BBC numerosos documentales de viajes, ha sido varios años presidente de la Royal Geographical Society y ha escrito varios libros de viajes.

Centrándonos en el libro, como su propio subtítulo indica, nos narra la historia del Erebus, uno de los grandes barcos de exploración inglés del siglo XIX. Desde las primeras páginas se aprecia el entusiasmo del autor por la historia de este mítico barco que junto con el Terror, surcó las heladas aguas del Ártico y del Antártico en tiempos en los que era realmente complicado.

La primera parte del libro, nos narra desde la propia construcción del barco, hasta sus primeras misiones. Fue botado en 1826, aunque empezó a construirse tres años antes en el astillero de Milford Haven (hoy una refinería). Al principio fue construido como barco de guerra y fue armado con dos morteros, ocho cañones de 24 libras y dos de 6 libras. Sus primeras misiones en 1828 lo llevaron a patrullar el Mediterráneo, pero su estancia fue tranquila, volviendo a Inglaterra dos años después sin haber participado en ninguna acción de guerra.

Rumbo al sur

James Clark Ross
La falta de acción terminó cuando en 1839 el barco partió junto con su inseparable Terror rumbo al sur en una misión de exploración sin precedentes, tenían que encontrar el Polo sur magnético. Con James Clark Ross al mando del Erebus y Francis Crozier capitaneando el Terror, recorrieron medio mundo hasta llegar a la Tierra de Van Diemen (Tasmania) donde encontrarían como gobernador a Franklin y desde donde partirían en tres expediciones al antártico.

Esta es una de las partes más interesantes del libro donde Palin nos cuenta como era la vida a bordo en estas expediciones, la vida cotidiana, los pensamientos de los componentes de la expedición y las tradiciones en la armada británica, algunas brutales como los castigos aplicados a la marinería, y otras divertidas como el ritual del paso del Ecuador.

En esas tres expediciones fueron nombrando todos los accidentes geográficos que hasta entonces nadie había bautizado. Si cogemos un mapa de la zona, podemos encontrar los montes Erebus (un volcán) y Terror, el cabo Crozier o isla de Ross. Las cosas poco a poco fueron a peor.En la segunda expedición casi se hunden llegando incluso a destrozar el bauprés del Erebus que no pudieron reparar hasta su estancia en las Malvinas. Finalmente después de un tercer intento infructuoso por las condiciones del hielo en aquel año, pusieron rumbo de vuelta a Inglaterra pasando por Río de Janeiro. No pudieron conseguir el objetivo, pero realizaron uno de los grandes viajes de exploración del XIX.

El Paso del Noroeste

La última expedición del Erebus y el Terror es la conocida por todos, la llamada Expedición perdida de Franklin. En esta ocasión la misión era encontrar el Paso del Noroeste, misión en la que tantas expediciones previas habían fracasado. El mando en esta ocasión recayó en Sir John Franklin escoltado por James Fitzjames y repitiendo Crozier en el Terror.

Las cosas no empezaron muy bien, incluso algunas voces experimentadas como John Ross avisaron de lo peligroso y erróneo de la misión. Finalmente partieron en junio de 1845 escoltados por numerosas naves.

La historia de la expedición perdida ya la había leído en varias ocasiones, sin embargo Palin la cuenta realmente bien y aportando datos y hechos que no conocía. Por ejemplo, teorías sobre la muerte de los marineros por intoxicarse con el plomo de las latas de conserva que parecían admitidas, han sido puestas en duda por los los últimos estudios. Los detalles, no los voy a contar por si alguien no los conoce y así disfrutará más el libro.

Palin también nos cuenta las diferentes expediciones que partieron en busca de los barcos, una de las primeras la del propio John Clark Ross en 1848. Aunque Lady Franklin no perdió nunca la esperanza, poco a poco se iban encontrando pruebas del triste final de la expedición, por ejemplo en agosto de 1850 se encontraron las tumbas de varios marineros en la isla de Beechey. También restos encontrados por John Rae incluyendo varios testimonios de inuit que habían visto a los pocos hombres que quedaron de la expedición vagando por el hielo.

El libro se completa con varias partes donde es el propio autor el que recorre los escenarios que atravesaron los protagonistas de la historia, viajando por ejemplo a Tasmania, a las islas Malvinas (Falkland para los ingleses) y llegando a recorrer el Paso del Noroeste a bordo de un barco oceanográfico ruso, tal y como nos contó Javier Reverte en su libro «En mares salvajes».

El Erebus y el Terror encontrados

En la última parte del libro, Palin nos cuenta los hallazgos tanto del Erebus en 2014 como del Terror en 2016. Esperemos que las autoridades canadienses sigan trabajando en ambos pecios y sigan arrojando luz sobre las sombras de la Expedición perdida de Franklin.

Un libro para disfrutar de la primera a la última página. Espero que Ático de los libros siga editando más títulos del autor como así parece ser.

Erebus. Historia de un barco - Literatura de viajesErebus. Historia de un barco – Michael Palin
Ático de los libros
Traducción: Joan Eloi Roca
Año 2019 – 352 páginas
ISBN-10: 8417743367
ISBN-13: 978-8417743369

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