Novedad: Cantos de sirena de Charmian Clift

En 1951 los escritores Charmian Clift y George Johnston junto a sus dos hijos pequeños se fueron a vivir a Grecia, concretamente a la isla de Kálimnos. El cambio fue sustancioso, del gris Londres de la posguerra pasaron a las luminosas tierras helénicas y lo que iba a ser un año se convirtió en una década.

Gatopardo ediciones publica por primera vez en castellano Cantos de sirena el libro donde Clift dejó escrita su vida y la de su familia en Grecia. Un título que tiene muy buena pinta y que seguro que va a ser una de las grandes lecturas de este verano.

La historia real de una pareja de escritores que lo dejaron todo para lanzarse a la vida bohemia en una pequeña isla griega. Una lectura perfecta para el verano: emocionante, luminosa, sensual y llena de humor.

Para Charmian Clift, Grecia era la Tierra Prometida. En 1954 ella y su marido, George Johnston, abandonaron el gris Londres de posguerra y se instalaron en la isla griega de Kálimnos con sus dos hijos pequeños. Planeaban pasar allí un año, pero acabarían quedándose una década. En este libro, lleno de personajes inolvidables y paisajes de una belleza casi milagrosa, Charmian plasma su perplejidad ante una sociedad primitiva, así como el descubrimiento gradual de un modo de vida puro, sencillo y libre, previo a la invasión del turismo de masas.

Estas memorias, escritas desde el punto de vista de una madre de familia que registra los detalles íntimos de la vida cotidiana, no obtuvieron el reconocimiento que se merecían al publicarse en 1956. Con el tiempo, Cantos de sirena, inédito hasta la fecha en castellano, se ha convertido en un clásico de la literatura de viajes y del género autobiográfico que nos permite descubrir a una de las prosistas más talentosas y vitalistas del siglo pasado.

«Nosotros somos los nuevos nómadas, los del siglo xx, que vagamos por la tierra con nuestras raíces a rastras, con posesiones portátiles, con moradas temporales. No son para nosotros el registro parroquial, el desván abarrotado, los muebles de la abuela, el campo plantado para la siguiente generación, la cripta familiar y los gusanos ancestrales.»
Charmian Clift

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