Novedad: El sendero de la sal de Raynor Winn

Puede sonar a tópico, pero la vida te cambia en un instante. Si el cambio es para bien, se te abren más posibilidades y aparecen nuevas ilusiones, pero si es para mal todo se desmorona como un castillo de cartas derribado por el viento. Eso es lo que le ocurrió a Raynor Winn cuando en menos de una semana perdió su casa, su trabajo y a su esposo Moth le diagnosticaron una enfermedad terminal.

Su respuesta al desastre fue empezar a caminar, así recorrió junto a su esposo el sendero de la costa sudoeste de Inglaterra (South West Coast Path), más de mil kilómetros desde Somerset a Dorset. Capitán Swing edita El sendero de la sal donde narra su viaje físico y vital.

Una de las novedades más interesantes de esta rentrée de septiembre. Como de costumbre, os dejo el texto de la editorial:

«Raynor Winn es una maestra de la escritura sobre la naturaleza y el dolor. Una historia apasionante sobre la búsqueda de hogar, la resistencia y la emoción, todo el tiempo en conversación con el mar.» The Guardian

Solo unos días después de que Raynor descubra que Moth, su esposo desde hace 32 años, tiene una enfermedad terminal, les embargan la casa y pierden su forma sustento. Sin nada que perder y con poco tiempo, toman la valiente e impulsiva decisión de caminar las 630 millas de la ruta costera del sudoeste de Inglaterra: de Somerset a Dorset, pasando por Devon y Cornwall.

Casi no tienen dinero para comida o refugio y deben llevar solo lo esencial para la supervivencia a sus espaldas. Viven salvajes en el antiguo y degradado paisaje de acantilados, mar y cielo. Sin embargo, a través de cada paso, su camino se convierte en un viaje notable y emocionalmente curativo.

El sendero de la sal es una historia real y honesta sobre la asunción del dolor y el poder terapéutico y sanador de la naturaleza. En última instancia, es una reflexión sobre qué es el hogar y cómo se puede perder, reconstruir y redescubrir de las formas más inesperadas.

Desde que recorrió el sendero costero del sudoeste inglés, Raynor Winn se ha convertido en una caminante regular de larga distancia y escribe sobre la naturaleza, la falta de vivienda y los campamentos salvajes.

«En aquel momento no caí en la cuenta de que el Sendero de la Costa Sudoeste era implacable, de que sería el equivalente a escalar el Everest casi cuatro veces, de que habría que caminar mil catorce kilómetros por un camino que en muchos tramos no tiene más de treinta centímetros de ancho, hacer acampada libre, llevar una vida asilvestrada y abrirnos paso a través de cada situación dolorosa que nos había conducido hasta allí, a ese momento, escondidos bajo las escaleras. Lo único que sabía era que debíamos caminar.»

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